Betsy Garcia

Adoración con Fe y Constancia

 

 

Adoramos con fe y por fe. Nuestra adoración es dirigida a un ser Supremo, a un Dios todopoderoso que no vemos físicamente, pero de quien tenemos la certeza que existe y vive en nosotros.

La fe está ligada a la adoración. Nuestro deseo es presentar un sacrificio de alabanza a Dios por medio de la adoración espiritual, un sacrificio vivo, santo y agradable como lo describe Romanos 12:1.

Y es la fe la que agrada a Dios. Cuando adoramos a Dios respondemos a una misericordia nueva. Lo adoramos porque es Soberano y porque lo amamos. Lo adoramos en cualquier circunstancia, y es acá donde nuestra fe es parte de la adoración. Confesamos y declaramos lo que Dios ha hecho en nosotros, pero también declaramos lo que El puede hacer en nosotros, esperando con certeza que El pueda hacer un milagro y cumpla cada una de sus promesas.

 

Más que un canto, una danza o tocar un instrumento de música, nuestra vida es lo que debe ser agradable a Dios. Claro que debemos presentar una adoración con excelencia, prepararnos técnicamente en lo que realizamos, pero al final de todo… buscamos que nuestra adoración suba al Padre como un olor fragante. Un sacrificio de alabanza, constante, fruto de labios que confiesan Su nombre (Hebreos 13:15).

Hebreos 11:1 dice “Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. Gracias a ella fueron aprobados los antiguos.”

Nuestra adoración es poderosa porque está relacionada a creer que Dios puede hacer lo imposible. Adoramos al Dios que lo puede hacer todo. A El es a quien celebramos… la razón de nuestro agradecimiento y alegría.

“En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo

buscan.” Hebreos 11:6.

Acerquémonos a Dios, creamos que El existe y que puede hacer maravillas en todas las áreas de nuestra vida. Fijemos nuestra mirada en El para que pueda hacer Su obra en nosotros mientras lo adoramos y confiamos en El. El es el perfeccionador de nuestra fe, quien nos dará el gozo en toda tribulación. El soportó oposición para que nosotros no nos perdiéramos y tuviéramos la fortaleza en todo tiempo (Hebreos 12:2)

Cuando nuestra confianza y nuestra fe estén a prueba, aprenderemos a soportar con más fuerza las dificultades.

Adoremos a Dios en todo tiempo, con fe esperando lo imposible y gozándonos en Su poder. Seamos constantes y nunca dejemos de confiar en El.

Su palabra dice en Santiago 1:3 “Les aseguro que si dos de ustedes se ponen de acuerdo, aquí en la tierra, para pedirle algo a Dios que está en el cielo, El se lo dará”. Ese es el Dios a quién he rendido mi adoración y quién he puesto mi fe…

Fe para lo que espero, fe para cumplir Su propósito, fe para lo que Dios tiene preparado para mí.